En el marco del Día de la Mujer, tres voces de TECHO en distintos roles y geografías se unen para reflexionar sobre lo que significa liderar hoy. Priscilla Cortezze, miembro de la Junta Directiva de TECHO Internacional, Daniela Barragán Directora de TECHO Ecuador, y Pao voluntariada de TECHO México coinciden en que liderar hoy no se trata de tener todas las respuestas, sino de construir con otros.
¿Qué significa ser líder?
En TECHO, el liderazgo toma muchas formas. Para Dani, el liderazgo está lejos de la idea tradicional de una sola persona tomando decisiones. “Un líder nace con un propósito, pero se construye desde las habilidades colectivas, la organización y la confianza en sí mismo y su equipo”, explica. Bajo su mirada, liderar no es solo dirigir, sino «abrir caminos» para que cada persona alcance el máximo de sus capacidades.
Según Priscilla, liderar es «sacar lo mejor de las personas». Ella relata que se se siente líder cuando ve a su equipo feliz. Para ella, el liderazgo se traduce en potenciar a los demás: “Liderazgo para mí es sacar lo mejor de las personas. Me siento más líder cuando veo al equipo feliz.”
«Nadie hace nada solo, somos más fuertes cuando tenemos un propósito común, sabemos los objetivos y queremos llegar allá juntos.»
– Priscilla Cortezze.
Ese mismo propósito se traduce en acción directa en el territorio, donde Pao vive el liderazgo desde el compartir en las comunidades cada fin de semana. Para ella, ser líder no significa tener todas las respuestas ni posicionarse por encima de los demás. Por el contrario, coincide con Dani y Priscilla en que la clave está en el otro: “Tiene que ver con acompañar, escuchar y tratar de que todas las personas del equipo se sientan parte de lo que están construyendo”.
Las mujeres que nos sostienen
Detrás de cada una de estas líderes, hay otras mujeres que las han acompañado en su construcción. Para Priscilla, ese sostén nace en el núcleo de su hogar, ya que de su madre heredó el incentivo para buscar la independencia económica y de su hermana, el ejemplo de la resiliencia y el coraje. Hoy, esa cadena continúa con sus hijas, de quienes aprende a «repensar la manera en que veo la vida, dándoles la libertad de cuestionar y elegir sus propios caminos».
Esa misma fuerza de la familia es la que mueve a Pao. En su casa aprendió que liderar es, sobre todo, saber sostener a los demás. Al llegar a las comunidades con TECHO, descubrió que su inspiración también estaba en otras voluntarias y referentas que lideran desde el cuidado y la convicción, enseñandole que estar presente para el otro es el acto más revolucionario.
Según Dani, su inspiración son «las lideresas comunitarias que defienden su territorio y transforman el dolor en organización colectiva”, afirma. En ellas, y en las mujeres más cercanas de su vida, aprendió una lección fundamental para cualquier líder «que la fuerza no está peleada con la ternura y el cuidado.»
Transformar las barreras en obstáculos
El liderazgo para las mujeres todavía tiene sus propios desafíos. Pao cuenta que a veces se encuentra con «pequeños comentarios o actitudes» que ponen en duda su capacidad. Esos momentos, aunque parezcan mínimos, son los que la han impulsado a confiar más en su propia voz y a apoyarse en otras mujeres.
Dani coincide en que ocupar espacios de decisión no es sencillo: «Todavía implica enfrentar dudas sobre tu capacidad o expectativas sobre cómo deberías comportarte». Sin embargo, para ella, el gran aprendizaje ha sido entender que su rol va más allá de ocupar un lugar.
«No se trata solo de alzar la voz y ocupar un lugar, sino de transformar las reglas del juego para que más mujeres puedan estar, decidir y construir futuro.»
– Daniela Barragán.
Para todas, la clave ha sido no caminar solas. Priscilla hace incapié en que la fuerza aparece cuando hay un propósito compartido, con la convicción de que nadie tiene que hacer todo sola para ser una verdadera líder.
Palabras para el camino
Para cerrar este encuentro, les pedimos un mensaje para quienes, como ellas, buscan transformar la realidad de Latinoamérica y el Caribe
Dani se detiene a hablarle a su «yo» del pasado, a esa joven que recién comenzaba: «Le diría que confíe siempre en su intuición. El activismo puede ser un camino desafiante, pero el cambio que soñaba cuando empezó como voluntaria sí es posible cuando lo construimos juntas».
Por su parte, Pao le habla a quienes todavía no se sumaron a TECHO: «Anímate. Muchas veces creemos que tenemos que saber mucho o estar muy preparados, pero en realidad vas aprendiendo todo en el camino».
Finalmente, Priscilla le habla directamente a las voluntarias de TECHO, reconociendo el valor de su entrega: «Su liderazgo es fundamental para apoyar nuestro sueño de superar la pobreza promoviendo una vivienda digna. Sean siempre auténticas, lleven la vida con levedad y energía positiva.»
Este Día de la Mujer reafirmamos que el cambio es colectivo. Con los pies en la tierra y manos a la obra, seguiremos construyendo junto a cada mujer de TECHO un futuro más justo y sin pobreza.