Un hogar que no se llueve: el cambio de vida de Vitória y su hija

Para muchas personas, el sonido de la lluvia es un motivo de descanso o contemplación. Sin embargo, para Vitória y su pequeña hija Ester, residentes del barrio Jardim Gramacho en Río de Janeiro, cada nube negra en el cielo significaba el comienzo de una pesadilla repetida.

En un contexto donde la vulnerabilidad habitacional y la crisis ambiental expone a miles de familias a la incertidumbre, la antigua casa de Vitória no lograba cumplir la función más básica de un hogar: proteger y resguardar.

Cuando las tormentas llegaban a Jardim Gramacho, la vivienda de Vitória se inundaba de inmediato. Lejos de ser un refugio, el agua filtraba por el techo y las paredes, transformando el espacio en un lugar inhóspito.

La respuesta ante la emergencia era la improvisación diaria: colocar toallas sobre cada gotera para intentar contener el agua y, en las noches más críticas, cubrirse a sí misma y a su pequeña Ester para evitar terminar empapadas.

‘Cuando hay lluvia y viento entra todo y tenemos que quedarnos en medio de la barraca, taparnos para no mojarnos y así estamos hasta que Dios para la lluvia. Ester empieza a decir: “Mamá, la lluvia”, se pone nerviosa, tengo que ingeniarmelas y poner una toalla. A veces lloro porque no puedo hacer nada.‘

Así como la historia de Vitória, hay otras 18 familias que dejaron de vivir en un piso de tierra gracias a la jornada de construcción de TETO, impulsada por los programas de cooperación iberoamericana sostenidos por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). 

Ese fin de semana, más de 200 voluntarios y voluntarias levantaron 19 viviendas resilientes, beneficiando directamente a cerca de 60 personas. Este nuevo modelo de vivienda busca ser más resiliente al cambio climático para llevar soluciones apropiadas a las comunidades más afectadas. 

Gracias al trabajo colaborativo entre TECHO y la comunidad, la historia de Vitória y Ester dio un giro definitivo. La llegada de una solución habitacional de emergencia transformó un suelo vulnerable en un espacio seguro, seco y resistente.

‘Es una gran felicidad. Si llueve, ahora no hay problema. Me voy a quedar tumbada mirando por la ventana viendo la lluvia caer.’

Hoy, cuando la lluvia cae sobre Jardim Gramacho, la realidad dentro de casa es completamente diferente. Ester puede jugar, estudiar y dormir en un ambiente seco y libre de humedad. Victória tiene la certeza de que su hogar es un lugar de resguardo y no una fuente de angustia.

Te invitamos a ver y compartir la historia de Vitória y Ester.

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¡Súmate, dona y sé parte del cambio junto a TECHO!

Escrito por Zoe Aramayo

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